Lo que Queda del 2013 para Chile

Felipe LarrainAyer el Ministro de Hacienda Felipe Larraín repetió algo que yo había considerado a propósito de los datos del IMACEC de abril, que registró una variación menor a las espectativas del mercado. Estos datos fueron seguidos por resultados no tan favorables en el desempleo, al no experimentarse una baja significativa.

Si bien no estaba siguiendo el tema de cerca (a fin de cuentas, no administro las políticas públicas) luego de pensarlo un poco, lo sorprendente es que estos datos hayan tomado por sorpresa al mercado. Según el Ministro:

Propuestas de asamblea constituyente, AFP y alzas de impuestos de los candidatos de la Concertación y el PC ya han provocado efectos negativos sobre la inversión.”

Pero claro. Es normal que la inversión, y en particular la inversión extranjera, disminuya durante el año electoral. Incluso los datos del Banco Mundial reflejan esa tendencia, la que es aun más marcada por tratarse de un país emergente. Independiente de la validez o conveniencia de las propuestas mbacheletde la Nueva Mayoría encabezada por Michelle Bachelet -y con ámplias probabilidades de ganar la próxima elección- lo importante es el nivel de incertidumbre que generan las elecciones. Está claro que un gobierno Bacheletista pondrá énfasis en temas sociales, tal como lo hizo en su gobierno anterior. Los resultados económicos del período 2006-’10 no son los más alentadores, y en principal, el llamado a reformular la Constitución para cambiar el “sistema” podría hacer que los inversionistas extranjeros duden de que Chile continuará la senda de integración mundial, mercados libres y abiertos, y estabilidad democrática. Todos los países de la región que han llamado a asamblea constituyente en la última década -Bolivia, Venezuela y Ecuador- han visto serias amenazas a su estabilidad.

Entonces lo sorprendente es que no se haya previsto que estas propuestas tengan un efecto sobre los resultados económicos del país. Desde que se declaró la candidatura oficial de Michele Bachelet, ha habido un cambio en el comportamiento de la inversión que empuja la economía. Entonces, para no quedar tan sorprendidos con lo que viene, tratemos de dibujar unas líneas sobre lo que podría pasar de aquí a que se resuelve el tema electoral.

Lo primero es un alza en el precio del dólar, que de hecho ya se está viendo. Una reducción en la inversión extranjera, o incluso derechamente un cambio de los flujos de capital disminuye la demanda para pesos, y genera un debilitamiento de la moneda nacional. Hace no más de dos meses el tipo de cambio estaba en torno a los $475, y de manternse la tendencia, varios expertos preveen que podría llegar a los $525.  Esa es una variación aproximada de 10%, lo que se traducería en un aumento en el precio de todos los productos importados, como tecnología (celulares, computadores), carnes (ave y vacuno), maiz y trigo, y el principal: combustible.

Aproximadamente el 48% del precio del combustible corresponde a impuestos, que tienen un efecto multiplicador sobre un aumentobencina de precio. De continuar la tendencia, podríamos estar viendo bencina por encima de los $900, y hasta $1.000 en regiones. Junto al encarecimiento de los productos importados, el aumento en el costo de transporte se traducería directamente a un aumento en la inflación.

Chile actualmente mantiene bajos niveles de inflación gracias a la importación de productos a menor precio a consequencia del alto valor relativo del peso. Si la inflación pasa por encima del 4%, que es el límite superior de la banda determinada por el Banco Central, las opciones de política monetaria se verían acordas. Por un lado, una disminución del capital en el mercado producto del retiro de inversiones extranjeras empujarían al ente emisor a una política monetaria acomodativa (aumento de capital), pero un IPC alto no permitiría esas acciones; en particular la reducción de tasas de interés, que es el método más común y de menor impacto de estimular la economía.

De mantenerse tasas de interés más altas, se reduciría aun más el acceso a capital de trabajo e inversión, y el costo de este sería más alto. Esto significaría que inversiones de major riesgo e innovación se verán acortadas, porque los inversionistas tendrán que dedicarse a financiar proyectos con una alto nivel de retorno para poder accomodar el costo de capital. Por el lado de los consumidores, el mayor costo en créditos de consumo hará menos atractivo el endeudamiento por compra, reduciendo la velocidad del dinero en el mercado. Esto no solo constituye compras minoristas en supermercados, pero también afectaría el acceso a créditos para la compra de vehículos e hipotecas para la compra de viviendas.

Estimación del crecimiento en el mundo para el año 2013

Estimación del crecimiento en el mundo para el año 2013

La baja en el dinamismo de la economía tendría efectos tangenciales sobre la disponibilidad de puestos de trabajo, y en particular el aumento de los sueldos. Continuar con el aumento de sueldos en un 6% anual mientras la economía crece a penas a un 4% es insustenible. La disminución en la contratación de nueva mano de obra, y reducción en los ajustes salariales lleva a una crisis de confianza de los consumidores. De mantener bajas las ventas de comercio existiría poco interés en expandir por parte de los proveedores. El resultado general es que se deprime el mercado doméstico, haciendo al país más dependiente de los efectos externos -que son muy inferiores a los resultados generados en Chile.

Todo esto tendría un efecto depresivo sobre la economía, que se extendería hasta resolverse el tema electoral, y dependiendo de los resultados, hasta a fin de año. En general, se podría decir que las elecciones tendrán un “costo” económico para Chile en torno a los 2-3% en crecimiento este año, y probablemente un 1-2%, dependiendo de lo que pasa en las urnas, en el crecimiento del año siguiente. O sea, esperar que la economía crezca a más de un 4,5% este año es un tanto optimista; y para el próximo dependería de los resultados electorales. De ganar Bachelet, probablemente sería difícil que el crecimineto supere significativamente el crecimiento de este año, dado que se acrecentaría la disminución de inversión extranjera hasta resolverse el tema del aumento de impuestos y asamblea constituyente. De ganar Orrego, Velasco, Allamand o Longueira seguiría el status quo, lo que atraería de vuelta la inversión (algo en torno a los US$14 mil milliones), y empujaría una alza del 1 a 1,5% en los resultados económicos. De ganar uno de los independientes, la sorpresa sería mayúscula, y no es una situación lo suficiente probable para analizar.

¿Cuál de los escenarios es mejor para Chile? Eso no me corresponde juzgar; un gobierno de Bachelet implementaría una serie de reformas sociales con un costo económico; mientras un gobierno de los demás candidatos implicaría continuar con el crecimiento a falta de ciertas reformas. Mi propósito acá no es decir quien es el mejor, sino de pensar con el teclado y dejar constancia para ver como se comporta la economía a futuro. De allí se podrían analizar la conviniencia de nuevos negocios según se desarrolla el panorama político.

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